
De fondo suena un bolero lento de Omara Portuondo, canción propicia para alejarse del cuadro y observar con perspectiva la composición del último año.
Dentro de una semana cumplo años. Adquiero de regalo una edad capicúa, alguna que otra arruga (de expresión, dicen, lo cual siempre me ha parecido una especie de maquillaje de consolación), más carácter, muchísima más humildad que el año anterior pero menos que el que viene, algunas pérdidas irreparables como jirones del alma en forma de L y de M. Pero el tiempo no para de marcar su huella, en la cara o en el alma que no tengo claro a veces cual es la diferencia que hay entre ambas...
No sé por qué hoy me ha dado por escribir en el blog. Lo tenía muy abandonado. Es cierto que no escribo para nadie, en el fondo estas letras son una forma evolucionada de los mensajes que se escribían dentro de las botellas con destino un anónimo mar.
Desde esta orilla de espacio y de tiempo, hoy me apetece escuchar a las olas...
Dentro de una semana cumplo años. Adquiero de regalo una edad capicúa, alguna que otra arruga (de expresión, dicen, lo cual siempre me ha parecido una especie de maquillaje de consolación), más carácter, muchísima más humildad que el año anterior pero menos que el que viene, algunas pérdidas irreparables como jirones del alma en forma de L y de M. Pero el tiempo no para de marcar su huella, en la cara o en el alma que no tengo claro a veces cual es la diferencia que hay entre ambas...
No sé por qué hoy me ha dado por escribir en el blog. Lo tenía muy abandonado. Es cierto que no escribo para nadie, en el fondo estas letras son una forma evolucionada de los mensajes que se escribían dentro de las botellas con destino un anónimo mar.
Desde esta orilla de espacio y de tiempo, hoy me apetece escuchar a las olas...